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XI Carrera Nocturna "Antonio Guzmán Tacón

Querer y no poder. Punto y final de la peor manera posible en cuanto a sensaciones en una edición emotiva, otra vez, de la Nocturna de Dos ...

miércoles, 2 de octubre de 2013

XXV Nocturna del Guadalquivir

Sevilla merece la pena por ser una ciudad con muchas tradiciones y no hay que perder de vista ninguno de sus bellos y recomendables rincones para perderse. Muchas son las maneras de disfrutarla y gozarla, y corriendo también es una de ellas.

Como viene siendo costumbre cada último viernes de Septiembre, sevillanos y corredores de fuera de la provincia se dan cita cada año para llenar de color y ganas de fiesta las calles hispalenses. Recorrido más corto eso sí, pero mucho más ideal para favorecer la mayor presencia de público y el mayor disfrute del participante que no esté tan habituado a correr fin de semana sí, fin de semana también, porque este es principalmente el público principal al que va destinada esta carrera. Gente con ganas de estar en una verbena a la altura de una ciudad como Sevilla.


Una carrera que ha dado mucho de sí por muchos motivos y ha sido capaz de derramar muchos ríos de tinta, en un periódico o por Internet. Sobran motivos, como diría la canción de Sabina, como la llegada a Plaza de España, la feria del corredor, el recorrido nuevo que ha dado que hablar por los posibles problemas de espacio para albergar a tanto corredor o la comunión corredor-público.

Fue tanta la expectación que se había levantado en torno a la carrera, tan esperada por los 20.000 corredores que agotaron los dorsales disponibles por Internet, a poco más de una semana para recogerlos, que la lluvia hizo acto de presencia y se apunto a la verbena del running hispalense.
Aunque eso no venció a las ganas de diversión de los valientes que no pararon de animar y lanzar cánticos, como el clásico "Olé, Olé", para amenizar la larga espera. Incluso tengo la certeza que hasta la mejoró por la gracia de correr mientras caen gotas de agua por el cuerpo y pisas charcos. Desde la salida de casa, junto a mi madre, no paró de llover hasta el Museo Arqueológico (junto a Glorieta de América), el lugar de encuentro de los corredores del C.D.Los Jartibles.


Una vez allí, también hubo truenos y creció la intensidad de la lluvia, pasando a ser una "versión sevillana" del diluvio universal. Fotos de rigor y encuentros con todos los amigos para pasar luego al calentamiento previo pasado por agua junto al pequeño gran atleta Pastor Caballero Expósito y María Belmonte, la veterana atleta que lograría su décima victoria consecutiva en esta prueba (otro premio más a su cuanto menos extenso palmarés). No faltó la diversión en esos instantes previos, en los que pudo disponer de sitio para poder calentar bien gracias a disponer de sitio en el cajón especial por tener las marcas exigidas y encontrarme con muchos amigos como Mari Carmen Pérez, Chema Falcón, Antonio Prieto (el presi del Arunci Morón), Fernando Chacón, David Bueno (quien cogió unos días para venir desde Barcelona hasta Sevilla para no faltar a su cita con la carrera), Juan Garrido y Alfonso Ruiz-Mateos formando una dupla excepcional que hizo las delicias del público al micrófono o Antonio Camas "Camitas", protagonista este último de un baile junto a una chica para arrancar las risas de los corredores.

Se da la salida, bastante caótica y donde hay que ir con mucha precaución por los problemas que dan los insconcientes "sin dorsal", que no se les ocurre nada mejor que ponerse justo entre los primeros para acabar ocasionando algún accidente o entorpeciendo la marcha de corredores mucho más rápidos que ellos (esos que acaban al final a 5:00 min./km "pelaos". Entre el desconcierto inicial, buscar el ritmo de carrera y los ánimos del público se pasan casi sin darme cuenta los 1.500 metros iniciales. Poco antes de llegar al km 2 en Marqués de Paradas, me encuentro a Dani Manzanares y su novia, la campeona promesa de 1500 y 3000 m, Carolina Robles, a quienes le pregunto a cuanto iban a correr. Me dicen que entre 3:40 y 3:45 min./km, así que no lo pienso dos veces y me pego a ellos en todo momento en los dos kilómetros siguientes al paso por Torneo.


En el km 4, toca girar a la izquierda antes de llegar a la glorieta del Puente de la Barqueta, donde está el avituallamiento. Cojo la botella y me separo un poco de la pareja para llegar con fuerzas al final. La lluvia ha dado un poco de tregua por ahora y durante este momento me encuentro rápido aunque con avisos amenazantes en forma de flato que trato de evitar. Mucha emoción la que uno siente teniendo a la izquierda a los corredores disfrazados y animando un montón, y la piel de gallina a la llegada del túnel de calle Arjona con tanta gente (paraguas en mano) agolpada para no perder detalle del desarrollo de la carrera.

Lo mejor estaba por llegar, llego al Puente de Triana, uno de los más bellos símbolos de los que puede presumir esta ciudad y la seña de identidad del barrio con más solera de la ciudad. Mejoro mucho, marcando un punto de inflexión al adelantar a muchos corredores. Llego al km 7 en Pagés del Corro y es increíble el recibimiento del público que ha salido a la calle, a pesar de la que estaba cayendo, y la manera tan brillante en la que corro. Ni idea de a cuanto iba porque se me olvidó el podómetro en casa, pero se que estaba en los ritmos previstos porque volví a agruparme con Caro, Dani y el amigo Sergio López, y eso que había que ir con cuidado para no resbalar por algún tramo de adoquines.


Cortina de agua la que me encontré en solitario nada más pasar junto a Plaza de Cuba, haciendo más difícil correr por emplear más esfuerzo y cuidado con no resbalar. En el puente de Los Remedios está el kilómetro 8, donde ya hecho el resto sí o sí y echo el resto en la entrada en la entrada al parque María Luisa. Iluminada como si de La Feria se tratase (recuerden que la carrera tampoco está lejos de ser una verbena deportiva), lucía la avenida Rodríguez de Casso para acabar ampliando zancada y sprintando como hago en cada carrera, aunque esta con un toque especial por ser la cita que marco en gran parte los entrenamientos veraniegos y las ganas con las que quise afrontarla.

Finalmente, 8,6 kilómetros en 32´12´´ hasta sacar la media a 3:45 min./km. Muy contento con el resultado final, aunque más allá del crono lo mejor han sido tener la oportunidad de haber corrido por sensaciones sin echar mucha cuenta del reloj como otras veces y acabar sabiendo y con la confianza que da poder hacerlo aun mejor cuando lleguen las dos carreras que faltan del circuito de carreras del IMD.


Ya van dos nocturnas a la saca, mucho mejor esta porque así me quito la espinita de no poder correr el año pasado por unos problemas en el pie derecho. Sólo espero seguir acumulando carreras así, da igual con lluvia o sin ella y en unos días mostraré mis impresiones de la organización y ambiente de la carrera Nocturna del Guadalquivir.

Me despido, haciendo uso del eslogan de la prueba, animando a todo aquel que participase, independientemente del tiempo y ganas que le echen a decir "Si Quiero" al atletismo y a las carreras populares.

2 comentarios:

  1. Muy bien descrito lo que significa esta carrera y coincido contigo en el gran ambiente que nos encontramos en Triana.Excelente post
    ,como es habitual.Saludos Sergio Lopez.

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    1. Gracias a ti por dedicar una pequeña parte de tu tiempo en leer la crónica. Elogios como el suyo anima mucho a seguir adelante con este espacio.

      Saludos

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