Como viene siendo costumbre cada último viernes de Septiembre, sevillanos y corredores de fuera de la provincia se dan cita cada año para llenar de color y ganas de fiesta las calles hispalenses. Recorrido más corto eso sí, pero mucho más ideal para favorecer la mayor presencia de público y el mayor disfrute del participante que no esté tan habituado a correr fin de semana sí, fin de semana también, porque este es principalmente el público principal al que va destinada esta carrera. Gente con ganas de estar en una verbena a la altura de una ciudad como Sevilla.
Una carrera que ha dado mucho de sí por muchos motivos y ha sido capaz de derramar muchos ríos de tinta, en un periódico o por Internet. Sobran motivos, como diría la canción de Sabina, como la llegada a Plaza de España, la feria del corredor, el recorrido nuevo que ha dado que hablar por los posibles problemas de espacio para albergar a tanto corredor o la comunión corredor-público.
Fue tanta la expectación que se había levantado en torno a la carrera, tan esperada por los 20.000 corredores que agotaron los dorsales disponibles por Internet, a poco más de una semana para recogerlos, que la lluvia hizo acto de presencia y se apunto a la verbena del running hispalense.
Aunque eso no venció a las ganas de diversión de los valientes que no pararon de animar y lanzar cánticos, como el clásico "Olé, Olé", para amenizar la larga espera. Incluso tengo la certeza que hasta la mejoró por la gracia de correr mientras caen gotas de agua por el cuerpo y pisas charcos. Desde la salida de casa, junto a mi madre, no paró de llover hasta el Museo Arqueológico (junto a Glorieta de América), el lugar de encuentro de los corredores del C.D.Los Jartibles.
Se da la salida, bastante caótica y donde hay que ir con mucha precaución por los problemas que dan los insconcientes "sin dorsal", que no se les ocurre nada mejor que ponerse justo entre los primeros para acabar ocasionando algún accidente o entorpeciendo la marcha de corredores mucho más rápidos que ellos (esos que acaban al final a 5:00 min./km "pelaos". Entre el desconcierto inicial, buscar el ritmo de carrera y los ánimos del público se pasan casi sin darme cuenta los 1.500 metros iniciales. Poco antes de llegar al km 2 en Marqués de Paradas, me encuentro a Dani Manzanares y su novia, la campeona promesa de 1500 y 3000 m, Carolina Robles, a quienes le pregunto a cuanto iban a correr. Me dicen que entre 3:40 y 3:45 min./km, así que no lo pienso dos veces y me pego a ellos en todo momento en los dos kilómetros siguientes al paso por Torneo.
Lo mejor estaba por llegar, llego al Puente de Triana, uno de los más bellos símbolos de los que puede presumir esta ciudad y la seña de identidad del barrio con más solera de la ciudad. Mejoro mucho, marcando un punto de inflexión al adelantar a muchos corredores. Llego al km 7 en Pagés del Corro y es increíble el recibimiento del público que ha salido a la calle, a pesar de la que estaba cayendo, y la manera tan brillante en la que corro. Ni idea de a cuanto iba porque se me olvidó el podómetro en casa, pero se que estaba en los ritmos previstos porque volví a agruparme con Caro, Dani y el amigo Sergio López, y eso que había que ir con cuidado para no resbalar por algún tramo de adoquines.
Finalmente, 8,6 kilómetros en 32´12´´ hasta sacar la media a 3:45 min./km. Muy contento con el resultado final, aunque más allá del crono lo mejor han sido tener la oportunidad de haber corrido por sensaciones sin echar mucha cuenta del reloj como otras veces y acabar sabiendo y con la confianza que da poder hacerlo aun mejor cuando lleguen las dos carreras que faltan del circuito de carreras del IMD.
Me despido, haciendo uso del eslogan de la prueba, animando a todo aquel que participase, independientemente del tiempo y ganas que le echen a decir "Si Quiero" al atletismo y a las carreras populares.




Muy bien descrito lo que significa esta carrera y coincido contigo en el gran ambiente que nos encontramos en Triana.Excelente post
ResponderEliminar,como es habitual.Saludos Sergio Lopez.
Gracias a ti por dedicar una pequeña parte de tu tiempo en leer la crónica. Elogios como el suyo anima mucho a seguir adelante con este espacio.
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