Querer y no poder. Punto y final de la peor manera posible en cuanto a sensaciones en una edición emotiva, otra vez, de la Nocturna de Dos Hermanas que organizan los amigos del Orippo Dos Hermanas.
Eso sí, volví a disfrutar por quinto año consecutivo de una carrera nocturna que llevan a cabo con mucho mimo y cariño para que no falte de nada, para que el corredor sea el protagonista y sólo tenga que preocuparse de correr. Y tengo que decir que vi a casi todos mis amigos, con los que hacía balance de lo que salió bien y mal en toda la temporada a la vez que nos deseamos unas buenas vacaciones. Sólo quedan parabienes para la labor que sigue haciendo ese gran club por sacar adelante una carrera tan simpática y querida por los corredores.

