Hoy dedico esta entrada a una de las carreras más especiales en las que tengo ocasión de participar. Una cita donde lo importante es correr por un motivo especial y emotivo, de ahí el aspecto significativo de una cita que aúna el atletismo de la pista y el running.
Toda carrera popular que se precie siempre reúne unos valores de amistad, solidaridad, emulación de ídolos, capacidad de sufrimiento, compañerismo y buen rollo. Pero la Carrera Benéfica de Utrera por la Asociación Andaluza de Fibrosis Quística es la más especial, la imprescindible cada año, porque es capaz de conseguir que todo el mundo tenga su sitio en esta carrera: desde el mediofondista que no sale del tartán hasta el asiduo al asfalto. Se trata de una cuestión de sumar y no restar en pro de una causa con la que se ayuda a mucha gente. No en vano, la dificultad de respirar cuando vas corriendo con todas tus fuerzas es una muestra de cómo puede resultar de difícil un día a día para un enfermo de fibrosis quística.



