Como viene siendo costumbre cada último viernes de Septiembre, sevillanos y corredores de fuera de la provincia se dan cita cada año para llenar de color y ganas de fiesta las calles hispalenses. Recorrido más corto eso sí, pero mucho más ideal para favorecer la mayor presencia de público y el mayor disfrute del participante que no esté tan habituado a correr fin de semana sí, fin de semana también, porque este es principalmente el público principal al que va destinada esta carrera. Gente con ganas de estar en una verbena a la altura de una ciudad como Sevilla.
Una carrera que ha dado mucho de sí por muchos motivos y ha sido capaz de derramar muchos ríos de tinta, en un periódico o por Internet. Sobran motivos, como diría la canción de Sabina, como la llegada a Plaza de España, la feria del corredor, el recorrido nuevo que ha dado que hablar por los posibles problemas de espacio para albergar a tanto corredor o la comunión corredor-público.
Fue tanta la expectación que se había levantado en torno a la carrera, tan esperada por los 20.000 corredores que agotaron los dorsales disponibles por Internet, a poco más de una semana para recogerlos, que la lluvia hizo acto de presencia y se apunto a la verbena del running hispalense.




